viernes, 6 de diciembre de 2013

Barbieri Rector: Un enorme retroceso para la educación pública


En una jornada totalmente irregular, detrás de vallados y policías, el 5% de los profesores que tienen la mayoría automática en la antidemocrática asamblea universitaria eligió a Alberto Barbieri como nuevo rector de la UBA.

Entendemos que se trata de un enorme retroceso tanto para la Universidad, como para la sociedad toda. Barbieri representa la profundización y radicalización del proyecto privatizador y pro empresario. Ya en declaraciones previas viene anunciando su interés en relacionar a la UBA con el "sector privado", y estima que nuestra casa de estudios debe tener un contenido "de responsabilidad social", utilizando terminología propia del CEO de una empresa y no de un docente, un pedagogo ni nada que se le parezca.

Pero no se trata solamente de palabras. Como vice-rector de la actual gestión, y como Decano de la Facultad de Ciencias Económicas, ha demostrado con creces lo que ahora pretenderá llevar a toda la UBA, un modelo en el que sea el mercado lo que oriente los rumbos de la Universidad más grande de la Argentina, completamente alejada de las necesidades de nuestro país.

La base de apoyo fundamental de Barbieri es el nosiglismo de Cantera Popular (UCR – Franja Morada), fracción reaccionaria y empresarial que representa lo peor de la política universitaria. Este espacio contó con el aval del gobierno nacional a través de Jorge Capitanich, que al igual que en 2006 y 2009 le cedió a la UBA el Congreso y la policía federal para garantizar la elección antidemocrática y reprimir la protesta estudiantil.

Hoy Barbieri pretendió poner punto final al conflicto por la democratización que lleva siete años de promesas incumplidas. El nuevo Rector fue categórico en Página/12  cuando al ser consultado por la tan postergada reforma del estatuto dijo sin tapujos que “la UBA es la Universidad más democrática del mundo”.

Por otro lado, también participó de la asamblea un sector minoritario referenciado con el kirchnerismo (a pesar del apoyo de Capitanich a Barbieri), que impulsó la candidatura de Federico Schuster. Si bien Schuster se pronunció a favor de la reforma de los estatutos y la democratización de la Universidad, el sector que lo respalda se encuentra en los hechos muy lejos de contribuir seriamente a ese horizonte.

En este sentido, no podemos obviar el vergonzoso circo mediático realizado por el Decano de Exactas, Jorge Aliaga, quien hace pocas semanas se encerró en su despacho para “luchar contra los estudiantes”, episodio que culmina una larga lista de enfrentamientos con la FUBA y el movimiento estudiantil, ataques que no tienen comparación posible con las supuestas críticas que el Decano tuvo hacia la gestión Hallú-Barbieri. Evidentemente nunca estuvo en los planes de Aliaga encerrarse en su oficina para pelear por la reforma de estatuto y la democratización del cogobierno universitario... De la misma forma, esta semana el decano de Filosofía y Letras, Héctor Trinchero, sumarió a cuatro estudiantes de esa facultad por realizar una protesta por la democratización ante la elección de Decano, demostrando que su prioridad también pasa por la pelea contra los estudiantes y no contra “la derecha de Barbieri”.

En definitiva, estos sectores que dicen oponerse a Barbieri y tener vocación de construir una UBA democrática, han demostrado en infinidad de ocasiones que su principal enemigo es el movimiento estudiantil crítico, la FUBA en particular, y no el nuevo rector ni la derecha radical.

Un movimiento estudiantil dividido que peleó hasta donde pudo.
Si antes del 27 de octubre muchos pensaron que la política de no confrontación con Barbieri del PO y el FIT se debía a “cuidar los votos en las elecciones nacionales”, lo ocurrido entre esa fecha y el 5 de diciembre lo desmiente. Particularmente el PO intentó correr el eje del debate desde el día mismo en que se conoció la candidatura del Decano de económicas, en un largo derrotero que comenzó con la propuesta de campaña de “no a la reelección de Hallú”.

Durante todo el año se opusieron a nombrar a Barbieri en las declaraciones de la Federación, no impulsaron ninguna medida contra su candidatura ni por la reforma del estatuto, y acompañaron “de oficio” y el menor esfuerzo posible las múltiples iniciativas surgidas desde otras corrientes como la asamblea interfacultades, los afiches, petitorios, mesazos, festivales, acampe, etc, etc..
Esta política de capitulación frente a Barbieri y la Franja Morada absolutamente inexplicable (desde una óptica de izquierda) transcurrió durante todo el año, haciéndose todavía más pronunciada y paralizante después de las elecciones estudiantiles.

El punto más alto de esta escandalosa política de entrega y resignación tuvo lugar en la propia Asamblea, de la cual el PO participó “sin inconvenientes”, tomando la palabra e incluso sometiendo a consideración y votación del ilegítimo cuerpo un proyecto de resolución presentado por sus consejeros. De más está decir que el único efecto de su participación fue reforzar la idea de que la asamblea “representa a todos los claustros y espacios políticos” y que obviamente su insólito proyecto de “autodisolución de la asamblea” fue votado en contra por abrumadora mayoría. De esta manera aporto a reforzar la foto que Barbieri buscaba mostrar: una Asamblea plural y participativa donde todas las voces estuvieran expresadas.

Además de abandonar de entrada la pelea contra Barbieri, darle la espalda a las resoluciones de la asamblea interfacultades y romper el bloque de consejeros de la FUBA, como frutilla del postre, los dirigentes del PO se esforzaron toda la jornada por aclarar una y otra vez en los medios y redes sociales que “el Partido Obrero nada tiene que ver con los incidentes en la UBA”. Nosotros pensamos que una cosa es no compartir una política, otra es llevar adelante la línea exactamente opuesta buscando estigmatizar mediaticamente la lucha llevada a cabo por muchas de las corrientes con las que comparten en la FUBA,  llevando adelante prácticas esencialmente iguales a las que tienen los proveedores de información de las fuerzas de seguridad.  De ahí no hay retorno para las corrientes de la izquierda y el campo popular.

Unidad para luchar. Luchar para resistir.
Afortunadamente en esta jornada sí hubo un amplio sector de movimiento estudiantil que se opuso de comienzo a final al arribo de Barbieri y la Franja al Rectorado, y levantó bien altas las banderas de la democratización y la defensa de la educación pública y gratuita retomando, las mejores tradiciones de lucha de la juventud argentina.

Desde La Mella venimos advirtiendo hace tiempo que existe una subestimación de lo que la figura y el proyecto de Barbieri – Nuevo Espacio representan para la UBA. En ese sentido es que reafirmamos nuestra vocación unitaria y nuestra convicción de que se abre una etapa de luchas y resistencias en la Universidad para las cuales el movimiento estudiantil combativo debe prepararse.

Las agrupaciones que enfrentamos esta política de avance privatista debemos caminar hacia mayores niveles de articulación y unidad, abandonando viejos vicios y mezquindades que en este nuevo período pueden ser gravísimos errores que allanen el camino a los verdaderos enemigos del movimiento estudiantil y la universidad pública. La construcción de un gran espacio estudiantil de unidad y lucha por la democratización de la Universidad es nuestro compromiso y horizonte.


La Mella en Marea Popular – Presidencia FUBA

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